domingo, 21 de noviembre de 2010

Recorriendo el Camino de Santiago en coche.

Como no pude tomar unos días de vacaciones para ir a hacer andando el Camino de Santiago, gracias a mi amigo José Carlos, pude ir en coche desde León hasta Molinaseca recorriendo sitios para mí muy especiales. Os dejo unas fotos de recuerdo.

El albergue municipal de Hospital de Órbigo, son las viejas escuelas reconvertidas en albergue, fue donde paré a dormir en septiembre del 1.999 haciendo el Camino como peregrino.

Calle de Hospital de Órbigo con dos albergues estupendos para los peregrinos, estábamos a las 10 de la mañana y apenas se veía gente por la calle pero aprovechamos para dar una vuelta por la villa y tomar un café en un bar de esta calle.


Palacio Episcopal de Astorga diseñado por Gaudí. Sobre las 12 de la mañana ya estábamos en Astorga y aprovechamos para  dar una vuelta por la ciudad y hacer fotos a pesar del fuerte viento que hacía esa mañana.

Pórtico de la catedral de Astorga. Entramos a ver la catedral y el museo que fue toda una sorpresa para mí. No había vuelto a entrar desde que montaron las Edades del Hombre. Realmente merece la pena la visita.


Entrando en Castrillo de los Polvazares para conocer el pueblo. Ya he estado unas cuantas veces y siempre que puedo paro a visitarlo, tomar un chato, o comer en los muchos restaurantes que hay.

Otra foto de Castrillo de los Polvazares con la flecha amarilla indicando la salida del pueblo en dirección a Santa Cristina de la Polvorosa. También paramos a ver un escultor que tiene unas cosas preciosas justo a la salida del pueblo. Especialmente una escultura dedicada a los peregrinos me resultó impactante.


Calle Real o de los peregrinos de Molinaseca, ya en el Bierzo. Paramos a tomar un chato en Foncebadón, con dos peregrinos, pero estaba nevando y hacía mucho frío; el puerto estaba casi impracticable incluso para los coches, ni siquiera paramos en la Cruz de Fierro a tomar una foto pues no se veía apenas.  Bajamos despacito por la deteriorada carretera a Molinaseca y entramos a comer en La Posada de Muriel, que estaba con las jornadas gastronómicas y pudimos comer setas con esparragos trigeros y botillo del Bierzo. Aproveché para echar una parrafada con el hospitalero de Molinaseca y contarnos cosillas del Camino.
Y tras los cafés decidimos volver por el mismo camino de vuelta.

Una parada imprescindible a la vuelta en Manjarín a visitar a Tomás, el templario, en pleno temporal, y charlar con tres peregrinos que tenía allí refugiados.

Aún tuvimos tiempo y ganas de hacer una última parada en Rabanal del Camino para entrar a misa cantada por los frailes y tomar un vino en un restaurante del pueblo, pero llovía a mares y hacía bastante frío. Tan solo nos encontramos a un solitario peregrino alemán dando vueltas por Rabanal. Y de vuelta a casa.