domingo, 5 de junio de 2011

Recuerdo de unos días en Santiago de Compostela.

Llegar a Santiago de Compostela y comenzar a caminar por sus calles, ver las gentes animadas por un ambiente festivo, y peregrinos por todas partes que llegan cansados camino de la catedral es fantástico. Sobre todo si estás de vacaciones.

Ir hasta la abarrotada plaza de las platerías y encontrar un grupo de danzas típicas de Galicia.

La plaza del Obradoiro con sus peregrinos, turista, y acampados estaba llena de gente y colorido estupendo.

Los cabezudos llenando de alegría las calles de la ciudad.

Sentarse en una terraza de una de sus populares calles del centro histórico y escuchar grupos de gaiteros alegrando la mañana es una delicia.

Comer en algún lugar con encanto, como A tafona do peregrino.

O la inmensa Cidade da Cultura y pasear por sus calles.

También, por qué no, ir de compras a un moderno centro comercial.

No puede faltar, para mí, la visita a la catedral, en plena misa del peregrino, y subir a dar el abrazo al Patrón.

Y un último vistazo al aspecto actual de la plaza del Obradoiro con las tiendas de campaña de los en ella instalados.
Y nada más. Un recuerdo desde esta aldaba amiga para la gente de Santiago de Compostela.