viernes, 20 de julio de 2012

Si, podemos parar el desastre global

Sí, podemos parar el desastre a que estamos abocados debido al calentamiento global.
Tenemos el conocimiento, los medios, y tan solo nos hacen falta las ganas de cambiar a un mundo mejor.
Según las mejores estimaciones científicas de última hora la temperatura del planeta ha subido ya medio centígrado por causa humana y llegará a los cuatro grados centígrados antes de finalizar el siglo XXI. O sea pasado mañana.
La cultura del termitero consumista a que nos abocamos en los últimos años generando inmensas cantidades de CO2 está desajustando el clima del planeta a gran velocidad y de manera imparable.


Gastar por gastar, ¡es que puedo! quemar por quemar ¡puedo pagarlo! los combustibles fósiles que hemos encontrado de manera inconsciente y majadera, tan solo para generar un beneficio económico a corto plazo trae como consecuencia el cargarse la ecología no solo de zonas específicas que han seguido ese modelo desarrollista-consumista; es que nos cargamos la superficie del planeta en su conjunto.
Ya no solo es la atmósfera; son las masas de agua, océanos incluidos, es cualquier cosa que vive y respira en este planeta, en cualquier rincón del mundo, lo que está padeciendo este desastre generado por nuestra civilización.
Al ser el clima del planeta un sistema altamente dinámico pequeños cambios y desajustes provocan cambios irreversibles.


Y por más que leamos un día tras otro noticias espeluznantes de desastres ambientales, ecológicos, y de todo tipo, por el momento no hay manera de que los dirigentes mundiales tomen las medidas necesarias y radicales. Da igual que mueran tropecientas personas por unas inundaciones en Asia o unas cuantas en USA por las elevadas temperaturas. En todo el mundo pasa lo mismo.
Tendrá que ser la gente, uno a uno, persona tras persona, los que comencemos a tomar conciencia del desastre que se avecina y movilizarse. Tomar medidas personales y buscar todas las posibles en su entorno más próximo para cambiar ésto.
Ya no se trata de problemas ideológicos, religiosos, o tecnológicos. Se trata de la supervivencia de la especie humana.
Así de simple y radical.
Las consecuencias de la burbuja financiera las estamos pagando ahora. Fue una manera muy inconsciente de comportarse.
Si no comenzamos a cambiar ya mismo y abandonamos toda fuente de producción de CO2 y otros medios de producción altamente contaminantes el precio a pagar puede que sea la extinción global de la especie humana.
Así están las cosas y podemos seguir protestando por esto lo otro y lo de más allá; sobre lo que se debió hacer y no se hizo. Pero en el momento que el clima global haga ¡¡Pluff!! como cualquier burbuja no seré yo el que me ponga a escuchar a las plañideras.


Dejémonos ya de si este dirigente es mejor o peor, si político es más o menos corrupto, o si el sistema podría ser más democrático de algún modo.
Esto que lo que estamos haciendo es jugar con la salud del planeta y el futuro de la humanidad al completo. No es un problema de mi clan, mi pueblo, mi barrio, ciudad, región, nación, o comunidad de naciones. Es mi problema.
Llamo a la gente,  a todos; a ti, y a ti. Uno por uno.
O paramos esto o en unos años no habrá nadie para contarlo.
A no ser en idioma termita.
Le estamos viendo las orejas al lobo; no esperemos a las dentelladas.
Espero haberme expresado bien.

Son muchos años hablando de este tema y es como tirar piedras al río, nadie se inmuta.