sábado, 29 de noviembre de 2014

999 El último guardián. novela de Carlo A. Martigli

999 El último guardián es una novela del conocido escritor italiano Carlo A. Martioli; esta semana terminé de leerlo, y se me hizo largo. El tema es sensacional, la época esplendorosa, personajes históricos, misterios políticos y filosóficos, pero tanta ida y vuelta de un siglo a otro y tanta especulación termina cansando y pierdes la idea que tanto perseguía Pico y escribió en sus Tesis: que hay un "alma" común a todos los seres humanos y que es el origen de todos los cultos y diversos tipos de espiritualidad.


Pico de la Mirandola, el protagonista de esta novela, es uno de los personajes más fascinantes del Renacimiento; a los veinticinco años ya se le reconocía como un auténtico genio por reyes y papas y todo tipo de gentes. Gran estudioso de Averroes, descubre el pensamiento aristotélico gracias a los musulmanes y su maestro Marsilio Ficino, y escribe unos libros que rompen con todo tipo de pensamiento establecido por lo que fue perseguido y encarcelado por orden el Papa Cybo, Inocencio VIII.
Su sucesor el español Papa Borgia, Alejandro VI le levantó el castigo, por poco no termina en la hoguera, pero ya entonces Pico, enfermo y aquejado de fulgores místicos decide viajar por toda Italia como un mendigo y termina pidiendo asilo en la Orden de los Dominicos de Domingo de Guzmán.
De su Discurso sobre la Dignidad del hombre sale casi todo el pensamiento del Renacimiento, en sus 900 Tesis recoge todo tipo de conocimiento espiritual de todo tipo de religión o escuela filosófica que entonces se conociera en Europa El Cristianismo habría de recoger y amplificar y profundizar este conocimiento inmaterial para llevarlo a todos los rincones del orbe, pero la naciente Inquisición lo juzgó herético y que se desviaba hacia la magia.
Aún escribiría el Heptaplus, un relato místico de la Creación del Universo. Y aún antes de morir mandaría a la imprenta su famoso Disputationes Adversus Astrologiam Divinatricem, donde se carga de un plumazo, y nunca mejor dicho, todo tipo de adivinaciones mediante la práctica de la Astrología y sucedáneos chamánicos; y con el cual no puedo estar más de acuerdo.
Seguramente si hubiera vivido unos pocos años más con Pico habría comenzado también el pensamiento científico; habría que esperar hasta Galileo Galilei. Pero el Neoplatonismo de Pico revolucionó completamente el pensamiento filosófico de toda Europa; casi nada.
En Roma, París y Florencia Pico conoció y convivió con gente como Leonardo, Rafael, Miguel Ángel, y docenas de artistas, arquitectos, filósofos, la gente que cambiaría Europa y el mundo.
Antes de morir llegó a sus oídos,ya internado en un convento dominico, el viaje hasta Las Indias por Cristobal Colón y pidió que se escribiera el siguiente epitafio sobre su tumba:

Aquí yace Pico della Mirandola: el Tajo, el Ganges, aún las Antípodas saben el resto.

Una última herejía y que le fueran a pedir cuentas en el otro barrio. 
Nadie había conseguido demostrar que el mundo fuera esférico, habría que esperar décadas hasta la hazaña de Juan Sebastián Elcano, y eso no viene en la Biblia: ¡hereje!
El perro aún soltó un último ladrido antes de morir.
Poco faltó para que no sacaran el cadáver de su tumba y lo juzgaran y quemaran después de muerto. Un genio, Giovanni Pico de la Mirándola.



Carlo A. Martigli es un famoso escritor italiano y en España amén de 999 El último guardián es muy conocida su novela El hereje y estará a punto de publicarse La congiura dei potenti, en la que el protagonista es Lutero.
Escribe bien, pero para mi gusto personal, le sobran casi la mitad de las páginas de la novela y cuando a las docenas de especulaciones añade el "descubrimiento" de que Cristóbal Colón era hijo del Papa Cybo, otro hijo más, y que gracias a ello pudo convencer a los Reyes Católicos para que le organizasen el viaje a Las Indias ya me parece demasiado desbarrar.
Esta es la página web del autor:
http://www.martigli.com/




Cristóbal Colón firmaba antes de su primer viaje a Las Indias con una serie de letras y números, y terminado en Chepo Ferens; si se le quiere buscar un significado en español de hoy día se diría: Lo llevo en la chepa, o, dicho de otro modo, esta es mi cruz. Las letras y puntos que hay más arriba son mi carga y mi esfuerzo, es lo que llevo en la mochila, mi pasado.
Los marinos, los corsarios especialmente, se grababan o se lo grababan si les pillaba el enemigo, estigmatizaban, tatuaban, como queráis llamarlo, símbolos para reconocerse entre ellos y por el cual podían reconocerlos; en los brazos, en la espalda, ocultos, y solo se mostraban a otro de tu misma condición y aventura pirata, o cuando caías en manos enemigas.
Para convencer a los Reyes Católicos que organizaran su primer viaje tuvo que poner todas las cartas sobre la mesa. Al volver ya firmaría como Almirante; ya no era un simple corsario aventurero si no el hombre el hombre más famoso del mundo.
¿Por qué al firmar no escribía simplemente su nombre y apellido? Era algo muy común en aquel entonces y aún hoy día cuando firmamos a bolígrafo mucha gente hace un grafismo en vez de escribir su nombre; no hay mayor misterio. Se llamaba Cristóbal y sus hijos heredaron el apellido Colón; y muy poco más.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Hongos de León. Setas de todo tipo en la ciudad.

¿Alguna vez han dado un paseo por el parque o las afueras de su ciudad o pueblo mirando por dónde pisaban? Si es en otoño puede usted encontrar auténticas maravillas tan solo con agacharse de vez en cuando. Les pondré un ejemplo con unas pocas fotos.

La mayor parte de las veces nunca nos fijamos por dónde pisamos cuando caminamos por el parque o a la orilla del río, pero bajo nuestros pies, en el otoño se pueden encontrar auténticas maravillas del reino de los hongos. Y nadie se molestado nunca ni en fotografiarlas, En la foto un par de Rhodophylus.

Unas setas pequeñitas, a las que nadie presta atención y crecen en cualquier rincón donde haya humedad y sombra suficiente. Un ejemplar de Rhodophylus lividus.

Estas otras setitas pueden ser del mismo tipo que las anteriores, se les llama Rhodophylus lividus, o Seta engañosa; tengan mucho cuidado de coger alguna con sus manos: ¡son muy venenosas! Solo acérquese para hacer la foto, yo procuro no tocarlas nunca con las manos.

Unos metros más allá pueden encontrarse con otro grupo de setas del tipo Rhodophylus prunoloides, que son comestibles, pero ¿usted es capaz de distinguirlas de las venenosas? No deje que sus niños las arranquen del suelo; después las manos se llevan a la boca. Las prunoloides, las setas comestibles, son muy raras de encontrar en cambio las venenosas crecen en cualquier rincón.

Pero también pueden encontrar setas auténticamente portentosas. De la primera de las fotos a la última a penas han pasado unos días y miren en que se convirtieron esos honguitos de color caramelo: en un par de monstruos que pesarían un kilo cada uno. Probablemente son setas del tipo Cantharelus cibarius.

¿No les gustan las Clitocybe? Son unas setas muy bonitas y hay docenas de tipos diferentes. Veamos alguno.

Este podría ser un magnífico ejemplar de Clitocybe geotropa. ¿Sorprendido por lo que puede encontrar en el parque más cercano a su casa? Siga mirando.

Estas setas podrían ser del tipo Clitocybe inversa; son raras pero ¡a que son preciosas!

¿Y qué me dice de hermoso ejemplar de Clitocybe rivulosa? Está para llevárselo a la boca, ¿verdad? Ni se le ocurra, podría pasar varios días en la U.V.I. más cercana.

También hay setas pequeñitas, muy difíciles de identificar, en cualquier rincón, debajo de un árbol frutal o un rosal, en cualquier sitio crecen en estas fechas. Esta seta puede ser del tipo Cortinarius.

O esta pequeña Entoloma cetratum, posiblemente sea de ese tipo. Hay setas que no alcanzan los tres centímetros de diámetro pero no dejan de ser bonitas.



Y si levanta la vista podrá ver los hongos parasitarios de los árboles. En este caso podemos ver un Fomes fomentarius, muy típico de los chopos. Aunque también podría ser un Piptoporus betulinus; dejo a los especialistas que decidan que hongo puede ser.

Porque los árboles están preciosos este otoño, ¿verdad? Y también los arbustos. Sigamos mirando al suelo, a ver qué encontramos.

Debajo de cualquier árbol, entre las hierbas, puede usted encontrarse con maravillas como esta: probablemente una Lepista personata o bien una lepista saeva, que son perfectamente comestibles, pero también pueden ser del tipo Lepista glaucucana que es indigerible.

¿Y qué me dicen de esta maravillosa Mycena crocata? Parece una castaña asada.

O estas Mycena pelianthina; parece que le hayan cascado un huevo encima.

Pero es que incluso detrás de cualquier tapia, entre los escombros de una obra, puede usted encontrarse con rarísimas maravillas como esta Peziza succosa. Sus formas son un portento que le abrirán los ojos a los secretos de la naturaleza y la evolución de las especies.

Debajo de los pinos podemos encontrar setas blancas, como la de la foto, que parecen champiñones; podría ser una Suillus placidus, que son muy raras, o también un simple Agaricus campestris; los champiñones salvajes de toda la vida.

En los prados recién segados, a los pocos días de llover, suelen aparecer setas muy interesantes aunque no destaquen por su tamaño. Estas dos podrían ser del tipo Laccaria amethystina.


Y junto a las tapias, sobre madera muerta, podemos encontrarnos corros de brujas, setas venenosas del tipo Inocybe erubescens. No tocar, ya se morirán ellas solas. ¡Son venenosas! Incluso sus esporas son tóxicas.


En solares abandonados podemos encontrar corros e hileras de pequeñas y maravillosas setas. Estas podrían ser, a primera vista, del tipo Tricholoma columbetta.

Pero si encontramos a su mamá y la miramos más de cerca podríamos estar ante una Lepista panaeola. Pero miremos mejor, ¡sin tocar la seta!

Y entonces puede que nos encontremos con una encantadora Lepiota blanca, que es muy rica y podríamos preparar una buena sartén de setas picantes con patatitas. Su nombre científico es muy curioso y por si queréis memorizarlo os lo paso: Leucoagaricus leucothites.
¿Habéis visto lo que se puede encontrar dando un paseo por los jardines o las afueras de vuestra ciudad? No dejéis de llevar una buena cámara de fotos, alguna de las imágenes fueron obtenidas con el teléfono y la calidad de la toma deja mucho que desear.

martes, 18 de noviembre de 2014

Hongos de la Montaña Leonesa, setas comestibles y toxicas.

El domingo pasado estuve caminando por la rivera del río Esla, la calzada romana que recibe el nombre de Camino Real, y encontré docenas de hongos de todo tipo y tamaño. No soy un experto pero me encanta fotografiarlos, y poco a poco voy distinguiendo algunos. Siempre está la dicotomía de: ¿serán comestibles o venenosas? Para mí todas son tóxicas mientras no se demuestre lo contrario, incluso las que son comestibles hay que saber cocinarlas; no se puede hacer un revuelto con huevos echarle cualquier seta y ¡al coleto! Lo mínimo que puedes pillar es una gastroenteritis de aúpa.
La seta de la foto podría ser una Amanita verna, no es que sea tóxica es muy venenosa; te llevas ese hongo a la boca y cenas en el cementerio. Debajo de la lápida.
Vayamos con las setas de la montaña leonesa. Unas muestras.

Pasé la mañana caminando entre Las Salas y Valdoré, el camino, un tramo de la Ruta Vadiniense, estaba literalmente plagado de setas por todos lados. No puedes evitar pisar alguna en algún momento. Pero, esta seta tan bonita, ¿será comestible? ¿Y esta otra? Y comienzas a hacer fotos.

Empezamos con una Amanita citrina, mirar ese color amarillo, huele a patata, ¡puag! Yo no la tocaría.

Este podría ser un Boletus cavipes o un bovino, ¿esto se come? No están ricos los prepares como los prepares; déjalos como están.

Esta seta podría ser una Calocybe onychina o una Russula muy parecida pero está siendo parasitada por un hongo baboso, ¡puag! Los hongos no solo parasitan a las plantas y a los animales, no son ni una cosa ni la otra, también se parasitan entre sí.

Aquí tenemos un par de ejemplares de Calvatia caelata, mala como ella sola; cuando suelta las esporas da un olor tremendo. Pedos de lobo.

Otra seta mala con avaricia: Clitocybe brumalis. Estaba escondida bajo unos arbustos espinosos y apenas me pude acercar a tomar una foto.

Otra seta tóxica: la Clitocybe cerussata; se encuentran por todas partes pues no se las comen ni los ratones.

Clitocybe dealbata, venenosa como la peor de las amanitas. Solo mirarlas y salir corriendo.

Collybia dryphila; hay diferencia de opiniones acerca de esta seta, unos opinan que se puede comer y otros que tan solo te ganarás una buena gastroenteritis. Pero son muy bonitas.

Esta seta tan bonita debe de ser una Cortinarius; como la mayor parte de las cortinarius son venenosas mejor dejarla donde está.

Otra seta similar a la anterior, podría ser una Cortinarius callisteus o una fugens; da igual; son incomestibles.

¿Y qué me decís de esta preciosa setita creciendo en el tronco de un roble? ¿Te la llevarías a la boca? Ni se te ocurra, no es digerible por nuestros estómagos. Lo más seguro es que sea una Cortinarius delibutus.

Seguramente una Higrophorus discoideus. Muy bonita pero déjala tal y como está.

Pero sin embargo unos pasos más allá, sobre el tocón de un viejo árbol, vemos crecer las maravillosas Hipholoma capnoides, que son exquisitas; aunque también podrían ser del tipo dispersum que tiran a amargo y no a todo el mundo le gustan.
Sigamos caminando.

Estamos en noviembre, es la rivera del río Esla encajonada entre las peñas cantábricas, el suelo está tapizado de hojas de diferentes tipos de árbol, hay líquenes y helechos, musgos variados, y ¡setas! Setas por todas partes.
Miremos más de cerca alguna otra.

En algunos sitios quedan restos y escoria de carbón por lo cual las setas se tiñen de este mineral. Difícil para mí el identificarlas.

Otras no doy con ellas en ninguno de los libros que tengo; buscaré ediciones más modernas a ver si soy capaz de identificarlas.

Esta setita tan rosita y bonita seguramente es una Inocybe geophylla; ¿preciosa, verdad? Pero te puede matar casi con la mirada. Increíblemente venenosa debido a la gran cantidad de muscarina, un veneno terrible, que produce. Un hongito como este y te tienen que llevar a incinerar.

Pero unos pasos más allá, en un prado puedes encontrar docenas de Laccaria amatisthea; que se pueden cocinar y comer.

Y bajo un árbol una lujuriosa Laccaria amethystina; de un sabor muy agradable.
¿No ves que te está diciendo: llévame a tu boca?
Ojo, que son setas. Allá usted con lo se lleva a la boca.

Una Marasmius oreades, que se puede comer pero, ¡peches, peches! donde esté una amethystina sabrosona, ¿verdad?.

Bajo las raíces de un árbol encontramos un grupo de Micena aurantio, o tal vez sean marginata; da igual, solo valen para hacer fotos.

¿Y esta seta tan bonita? ¿A que parece un panecillo? Podría ser un Panellus serotinus. Pero son incomestibles.

Una cocada que encontré bajo unos arbustos: Peziza sucosa o familiar suyo. Nada, solo fotos.

Pero, ¿que me decís de estas Russula cyanoxantha? Son comestibles y crecen en los praos donde pastan las vacas. Pero, ¡mirarlas bien! pues sin en vez de cyanoxantha son Russula cavipes puedes pillar una gastroenteritis de aúpa al comerlas. Yo se las dejo a los jatos, que se las coman ellos.

Me encantan las Russulas, no puedo evitarlo. Esta podría ser una Russula emética. Es muy bonita, pero los que la han probado desaconsejan totalmente su consumo. Hagánles caso, todos los años muere gente en España por el consumo de setas sin control.

Esta podría ser una Tricholoma aggregatun o seta de San Jorge; pero estamos en noviembre. Yo no me fiaría y la dejaría donde está.

Y para no cansaros más otra Tricholoma, que podría ser una Tricholoma psamopus. Espectacular, alguna seta se estaba descomponiendo debido a su propio peso y el agua que nos calló encima el domingo pasado.
¿Os ha gustado esta pequeña exposición setera?


Pues ahora coger vuestra mochila y la cámara de fotos y salir al campo para ver setas. Eso sí, si queréis recoger alguna yo os recomiendo encarecidamente haceros primero de una sociedad micológica y empezar a salir con ellos para aprender a distinguir las pocas que son comestibles de todas las demás que son tóxicas o verdaderamente venenosas.
Lo pasaréis muy bien.