miércoles, 19 de febrero de 2014

Tarragona y antigua Universidad Laboral

Una de esas ciudades por las que tengo un especial cariño es Tarragona; no en vano me pasé cuatro de los mejores años de mi vida dando patadas por todos los rincones de la ciudad y los alrededores.
Comencemos mirando al anfiteatro romano, testigo de tantas cosas como habrán pasado por la luminosa capital de la Costa Dorada.
http://www.tarragonaturisme.cat/



Hay muchos alojamientos en la ciudad pero yo, en esta ocasión, preferí un hotel cercano a la playa de la Arrabassada. Estábamos en abril y venía de pasar un frío invierno, el del año 2.000, y tenía ganas de sol y playa. ¿Qué mejor sitio que esta preciosa playa cercana a la ciudad? Recuerdos de las hogueras de San Juan y las fiestas hasta la salida del sol venían a mi memoria de cuando era estudiante.



Hay una Tarragona romana, otra medieval, la modernista, etc. Lo mejor es comenzar por visitar el Museo de Historia de Tarragona.


No se puede dejar de visitar la catedral gótica de Tarragona, pequeña pero muy bonita interiormente. Destaca el gran rosetón central.

A mí me encanta callejear por las ciudades y en este caso me pasé horas subiendo y bajando cuestas, del barrio gótico al puerto y vuelta a subir pasando siempre por la Rambla Nova. Comer en el Centro Leonés, tomar una birra por el barrio judío, o café en una terraza de la rambla. En fin, nostalgias.

El motivo de mi visita fue una reunión de antiguos alumnos de la Universidad Laboral de Tarragona. Yo viví el cambio a Centre d´estudis integrats, cuando desaparecieron las antiguas Universidades Laborales y pasamos a depender de la Universidad de Manresa. 
Hoy día este gran centro es utilizado por la Universidad Rovira i Virgili.


Pero lo importante era volver a compañeros y amigos de promoción. Años de internado dejan huella, cada uno éramos de una tierra, llegados desde cualquier lugar de España, hablábamos no se cuantas lenguas diferentes, y teníamos ganas de volvernos a ver y charlar. Valencianos, canarios, gallegos, catalanes, asturianos, habíamos vuelto.

Comida y fiesta en el gran comedor de la Laboral y a los postres charlar con algunos profesores, ¡cuantos recuerdos! sobre las cosas de nuestros tiempos, finales de los 70 y principios de los 80, y cómo y cuanto han cambiado las cosas. Estábamos en abril del año 2.000 y no tengo ni idea de cómo estará aquello en estas fechas.
Nos quedamos unos cuantos compañeros cenando y tomando copas en el puerto de Tarragona hasta altas horas de la madrugada; alguno parecía que había vuelto a los 18 años.