miércoles, 26 de febrero de 2014

Sol invicto y la mar de soles

Durante milenios, desde no se sabe cuánto tiempo hace, la humanidad creyó que tan solo existía un sol. Nuestro sol. El padre sol, y los dioses solares; la soleidad como máxima aspiración de nuestras pobres personas, que aquí estamos de paso. Cultos solares por docenas y por todos los rincones del planeta.

Pero ya hace muchos años, en el siglo pasado, fueron descubriendo los astrónomos millones de galaxias en el universo, con miles de millones de estrellas en cada una de ella, y se descubrió que existen varios tipos diferentes de soles de tamaños y colorido diverso. Incluso hay soles oscuros, que en vez de emitir luz la absorben: son los agujeros negros. Pero estrellas las hay de casi todos los colores.

Desgraciadamente, para mi modo de ver las cosas, la mayor parte de la humanidad, aún hoy día, año 2.014 de los cristianos, sigue pensando en un único sol y en una humanidad de seres prácticamente clonados, todos cortados por el mismo patrón, todos similares, como las espigas de trigo o las ovejas de un rebaño, siguiendo creencias desacreditadas por la realidad. Y ofenden a quien no acepta ese modo de ser y de vivir. Y a veces pasan directamente a actos criminales contra los que ven diferentes en algo.

No solo el universo es rico en múltiples formas, tamaños, colores, etc, también la vida, incluso nuestra vida, la vida humana es increíblemente rica. Al aumentar la población aumenta la variedad genética, étnica, de todo tipo. ¿No es algo maravilloso?
Disfrutemos de ello y hagamos felices a quienes buenamente podamos, que somos aves de paso, y dejemos los cuentos de la caverna o de la edad de hierro donde deben estar: en las bibliotecas no en nuestros corazones.

Y si os preguntáis por mi forma de pensar, o de creer, o de sentir, os diré simplemente una cosa: tengo unas ganas inmensas de largarme de aquí, de dejar de aguantar a gente sin amor en su corazón y su cabeza llena de prejuicios, y largarme con mis amigos a caminar por los campos y ver cerner la mies.
Leer la siguiente noticia y mirar hasta donde llega la marea de estulticia humana, precisamente allí donde nacieron nuestros primeros ancestros, hace millones de años. Su fuerza es su razón, fuerza física y la de sus armas, pues fuera de su entorno su razón no tiene fuerza alguna. Y si ponen como suprema excusa a su dios, a un dios solar e inmenso, o a toda su parentela, menos razón tienen aún.
Cosas que van a ser ilegales en Uganda, por ser homosexual.