lunes, 10 de marzo de 2014

Excursion a los Ancares.

Aprovechando un día de descanso laboral entre semana y la oportunidad que me brindaba un compañero de trabajo pude hacer una excursión por unos valles de Los Ancares en los que nunca había estado. Tras muchos kilómetros de carretera, vueltas y revueltas, llegamos a la zona y comenzamos subiendo hasta la iglesia y mercado de El Espino que tiene estupendas vistas de los montes y picos de los Ancares Leoneses.

Paramos a tomar un café en Vega de Espinareda y para hacer un par de fotos. El río Cúa bajaba con mucho agua, señal de arriba hay bastante nieve y marchamos a pisar alguna.
http://www.vegadeespinareda.com/

Tomamos el Valle de Finolledo para subir a Burbia, llegando a Penoselo ya veíamos los picos y abundante nieve en los altos. Hacía un día de bastante calor, la primavera se ha adelantado 15 días, pero hay que aprovechar antes de que la nieve se derrita.

Del Valle de Penoselo se pasa por una collada al Valle de Burbia; ya tenemos los Ancares a la vista.



Nunca había estado en Burbia y me gustó el pueblo especialmente. He subido las montañas del fondo de valle, El Mustallar, Peña Longa, Cuiña, pero subiendo desde el Puerto de Ancares o desde Piornedo y las vistas de estos picos desde Burbia, y cargados de nieve me parecieron espectaculares. Paramos un par de horas haciendo fotos y tomando algo en un bar. No fuimos hasta el camping porque teníamos que continuar la excursión fotográfica. Espero que un día de estos pueda ir a subir el Mostallar desde Burbia.
http://rutinasvarias.wordpress.com/2010/09/13/al-mostallar-desde-burbia/

Por una pista forestal subimos con el todo terreno hasta Campo del Agua; la nieve nos permitió subir hasta la iglesia y después tuvimos que continuar a pie.

Al fin estábamos en barrio de arriba, Campo del Agua, donde suben en verano los camposos, los vecinos de Aira da Pedra, con sus ganados.
http://airadapedra.webs.com/campodelagua.htm

Tan solo queda en pie una palloza pero mereció la pena caminar un rato y pisar nieve con los zapatos. Hacía calor y los capilotes ya estaban saliendo, y estábamos a 7 de marzo. Nunca había estado en este pueblo y me gustó la zona. Los picos del fondo merecen la pena aunque desde León son un montón de kilómetros a recorrer.

Bajamos por la pista a Porcarizas y a las carreteras asfaltadas.


Tras muchas curvas y kilómetros por estrechas carreteras bajamos a comer a Villafranca del Bierzo. Tras la pitanza estuvimos haciendo fotos por la ciudad.

Una tarde estupenda paseando por Villafranca del Bierzo recordando otras visitas anteriores, con mis padres, haciendo el Camino de Santiago, o haciendo turismo. Encontré muy bien Villafranca, como si se estuviera recuperando rápidamente de esta larga crisis; espero no equivocarme.
Casi 400 kilómetros de carretera merecieron la pena y espero regresar pronto a los Ancares Leoneses.