domingo, 27 de abril de 2014

Mi pequeño homenaje a Tito Vilanova, entrenador.

Me uno a los aficionados al fútbol de todo el mundo con un sencillo homenaje a persona de Tito Vilanova, entrenador, entrenador de fútbol que ganó prácticamente todo lo que es posible ganar jugando al fútbol, pero un cáncer le derrotó.
Mi homenaje como persona y como aficionado al fútbol y a otros muchos deportes es un par de viejas fotos que encontré en un cajón.

Una foto de cuando jugaba al fútbol, mi equipo es la Hermandad Ferroviaria de León. Es el viejo campo del barrio de San Mamés, yo estaba lesionado y soy el único que no está vestido para jugar. El portero es Felipe Llamazares, actual presidente de la Cultural y Deportiva Leonesa. Los compañeros eramos hijos de ferroviarios y guardias civiles que llegamos a formar uno de los mejores equipos juveniles de finales de los años 70 en la ciudad de León.

Pero tal vez esta segunda foto, al final de un partido entre la Hermandad Ferroviaria y el Ejido-Santa Ana, muestre mejor mi sentimiento de gratitud hacia Tito y con él y en él a todos los entrenadores deportivos. Tal vez tan solo quien ha jugado en aquellos campos que parecían patatales puedan llegar a sentir el valor de un entrenador dándote voces continuamente desde la banda. Este día, cuando se hizo la foto, yo tuve que hacer de portero pues Llamazares estaba lesionado, ¡y aún así ganamos el partido! Podrían haber puesto a la muñeca Chochona bajo los tres palos y lo hubiera hecho mejor que yo.
Larga vida, entrenador. Tito, de corazón.


Cuántas veces no soñaría, de niño, con jugar en el Barsa. Y tener a alguien como tú de entrenador. Tito, per sempre etern.