martes, 1 de julio de 2014

La reina Urraca. Novela de Angeles de Irisarri.

Anoche mismo terminé de leer una extraña y fascinante novela histórica: La Reina Urraca, de la escritora Ángeles de Irisarri. Comienza algo flojilla, para mi gusto, algo tipo estudio o ensayo histórico, pero una vez que van pasando años y paginas leyendo las andanzas y desventuras de la primera reina que tuvo España te vas quedando asombrado y fascinado. Es una novela y, como todo lo que se ha escrito, cualquier parecido con la realidad será pura coincidencia.

Aunque soy leonés la verdad es no sabía gran cosa sobre la vida de Doña Urraca, reina de León. Desde niño había escuchado muchas anécdotas sobre su agitada vida y las habladurías que despertó durante su desdichado reino. En la Hispania medieval nunca una reina había gobernado en solitario, todo lo más su abuela Sancha había sido reina pero a la sombra de su esposo Fernando I El Magno. ¿Pero cómo llegó a esta situación Doña Urraca?
Estuvo felizmente casada, según todas las crónicas de aquel tiempo, con Raimundo de Borgoña del cual tuvo dos hijos llamados Sancha y Alfonso; Alfonso sería coronado de niño como Alfonso I de Galicia y a los 18 años como Alfonso VII de León.
Pero la reina enviudó y su padre Alfonso VI El Emperador falleció; pero antes dejó dispuesto que su hija viuda y heredera única de sus reinos y posesiones se casara con Alfonso de Aragón, El Batallador, para unir todos los reinos cristianos en uno solo y llevar adelante la reconquista cristiana de la península.

Y hubo bodas y todos se las prometieron muy felices, pero fue un sueño. Eran primos y de un carácter muy fuerte ambos. Se suele presentar a Doña Urraca como una chiquilla inconstante, nada más lejos de la realidad; Urraca había sido Condesa de Galicia durante 14 años, gobernando con buen pulso tan levantisco y enorme condado, de un tamaño que es aproximadamente la Galicia actual, y cuando su esposo Raimundo falleció siguió como Condesa en solitario; vamos que tenía experiencia en el gobierno y era la hija mayor del Emperador. ¿Qué ocurrió con su primo Alfonso, el bravo aragonés?
Pues la verdad es que no se sabe gran cosa pues se escribieron muchas y malas cosas sobre ambos, después de muertos.
No se llevaron muy bien que digamos pues Alfonso quería gobernar los reinos del mismo modo que Don Fernando había hecho al casarse con Doña Sancha, pero Urraca no era como su abuela, ¡estaba acostumbrada a mandar, hacer y deshacer! Y los conflictos entre los cónyuges no tardaron en llegar. No se pudo lograr el Tanto monta monta tanto que tan exitoso resultó con Isabel y Fernando si no que constantemente rey y reina tomaban decisiones, quitaban y ponían, en un reino u otro. Y se convirtió en un desiderátum que terminó en guerra civil, con ejércitos que luchaban del lado del rey o de la reina.
La iglesia católica española maniobra para parar ese desastre continuado y consigue la anulación del matrimonio. ¿Qué hacen los reyes entonces, que ya se habían separado y reconciliado por tres veces? Pues se vuelven a juntar y que le den por el saco al Obispo de Roma. Alfonso seguiría como Emperador Hispano hasta su muerte dejando que Urraca se las arreglara como ella sabía con la nobleza gallega y el terrible obispo de Compostela.



Por cuarta vez juntos y bien revueltos. La novela tiene un final de traca con Don Alfonso reconquistando Zaragoza y Cuenca y atacando Valencia y Andalucía mientras Doña Urraca pasa por un desastre tras otro intentando poner paz y gobernanza en Compostela, Galicia y Portugal; su hijo Alfonso aún es un niño al que manda a vivir a Ávila, a Segovia, a Toledo. El rey de Galicia no puede apenas pisar los verdes prados gallegos, ¡durante años!
El nuevo Papa, Calixto II, cuñado de Doña Urraca, consigue de alguna manera que los dos reyes hagan vida separada pero sin guerrear entre sí, y don Diego Xelmirez consigue ser nombrado Arzobispo de Compostela quitándole la mitra al Arzobispo de Mérida, que seguía siendo territorio bajo dominación mahometana.
Todos ganaban y la reina perdía, y perdía hasta tal punto que a su muerte estaba completamente arruinada. Había sido hija del Emperador Alfonso VI, esposa del Emperador Alfonso El Batallador, pero se pasó los últimos años de su vida ganando tiempo, ganando tiempo y perdiendo posesiones y salud a chorros, hasta que su hijo Alfonso VII alcanzara la mayoría de edad y fuera coronado Emperador en su casa, en León, y por imposible que pudiera parecer leyendo la novela o las crónicas de aquellos tiempos: ¡lo consiguió!
A ver quién era la tonta y quienes eran los listos.

La reina Urraca falleció en 1126 tras 17 años de agitado reinado y su hijo Alfonso heredó todos sus reinos. Alfonso El Batallador acordaría con su hijastro gallego volver a las fronteras anteriores al matrimonio con Urraca y cada uno se dedicó a sus quehaceres; se firmaron las Paces de Támara y ambos reyes y sus sucesores las cumplieron más o menos fielmente. Aragón y León no volverían a unirse hasta los tiempos de los reyes católicos.
Aunque Alfonso VII se casó con Doña Berenguela, catalana, hija del Conde Ramón Berenguer III de Barcelona, no intentó hacerle la pinza a su padrastro e incluso a su muerte acudió presto a la defensa de Zaragoza que estaba siendo atacada por los Islamitas. Alfonso el gallego y Berenguela la catalana tuvieron tuvieron dos hijos Fernando y Sancho que se repartirían León y Castilla de manera más o menos amigable. Historia de los reyes de España, una continua mezcolanza de gentes de un rincón y de otro no solo de la península si no de Europa entera. ¿Qué es aquello que podemos denominar como auténticamente español? ¿Usted lo sabe? Yo no, pero siempre ha habido personas con las ideas más claras.
Óbservese en la moneda de Doña Urraca el signo de la Cruz Patada, distintivo regio que comenzaron a utilizar en Asturias con el rey Alfonso I; era la guardiana de la tradición real asturleonesa y mantuvo su rango hasta su último aliento, la misma cruz que Cristobal Colón llevará en las velas de sus carabelas, ¡os suena ahora de algo!. Aunque por su sangre corrían rasgos franceses y navarros siempre fue la gran señora de León, la reina de España. Doña Urraca está enterrada en el Real Panteón de San Isidoro de León.

Ángeles de Irisarri es una exitosa escritora aragonesa que comenzó a publicar en 1991, con su novela Doña Toda, reina de Navarra y ha continuado hasta nuestros días publicando éxitos como la trilogía dedicada a la Reina Isabel o su última obra La estrella peregrina.
http://www.angelesdeirisarri.com/