viernes, 5 de septiembre de 2014

El Reino del Norte, novela de Jose Javier Esparza

Otra estupenda novela de José Javier Esparza que he leído estos días: El Reino del Norte, basado en las vicisitudes ocurridas en Asturias a la muerte del Rey Alfonso II, El Casto, y la llegada de su sucesor Ramiro. Una gozada de novela histórica, muy larga para mi gusto, 656 páginas me resultan pesadas a mi edad, pero que es una estupenda novela de aventuras basada en la riquísima historia de España, tan desconocida de los lectores.


Me gusta su estilo y enfoque, me entretiene, muy bien documentada novela; aunque como a todo autor de este tipo de novelas siempre le pillas en algún gazapo. San Vicente Mártir, de Zaragoza no de León, era el santo por antonomasia de los Hispanos en tiempos anteriores a la invasión mahometana, por ello media península estaba llena de templos dedicados a su figura, comenzando por la Real Basílica de Córdoba, hoy catedral; pero por lo demás ¡chapeau! don José Javier Esparza. Que pena que el cine español esté como está, que si no vaya filón aurífero encontraba en sus novelas.

Esta es la recreación de la ciudad de Oviedo que el propio José Javier Esparza realizó para su novela El Reino del Norte.
Para los que apenas estudiamos bachillerato y poco más, la mayoría de los españoles, y que nunca nos motivó especialmente conocer la historia de nuestra patria y antepasados resulta difícil, yo lo comprendo, asimilar conceptos novedosos debidos al trabajo ingente de historiadores y arqueólogos de los últimos 40 años. Os cuento algo.
Don Pelayo posiblemente, para mí casi seguramente, de visigodo tenía muy poco o nada; probablemente era Pelagio, procedente del País de Britonia, el occidente asturiano y norte gallego. Estaba casado con doña Gaudiosa, rica noble astur, cuando la invasión mahometana, y algo no le pareció bien en eso de ser invadido por pueblos africanos y orientales; así que comenzó la revuelta en las Montañas Cántabras, y tuvo éxito; no consiguieron doblegarle.
Su hija Ermesinda casó con el noble Alfonso Pérez, hijo del Duque de Cantabria, que llegaría a reinar tras la muerte de Don Favila con el nombre de Alfonso El Católico y tuvieron un hijo: Fruela que se casó con la rica y noble guipuzcoana Doña Munia; también tuvieron al menos un hijo: Alfonso II, El Casto. A saber porqué pasó a la historia con ese nombre.
¿Me siguen?
No es fácil.
El primer Alfonso, el Católico, tuvo, que se sepa hoy día, como hijos a Fruela, que fue rey, con su esposa, pero también a Vimarano, Adosinda, y Mauregato, que también reinó, con otras señoras.
Su hermano Fruela, también un Fruela Pérez, pero que no llegó a reinar, tuvo como hijos a Aurelio y a Bermudo, que sí reinaron.
Alfonso II, El Casto, se casó primero con Doña Arquilo, guipuzcoana como su madre Munia, y tras su fallecimiento con la princesa franca Doña Bertinalda, hermana de Luis I, El Piadoso, rey de Aquitania. Enlazando con el reino de los francos. Casi nada, una hija de Carlomagno. Toma con el Casto.
No tuvieron hijos, que se sepa, y al segundo Alfonso le sucedió su sobrino Ramiro, hijo de su primo Bermudo. Ramiro I estuvo casado con la noble gallega Doña Urraca y tuvo al menos un par de hijos: García y Ordoño, que le sucedió en el trono. A la muerte de Doña Urraca se casó con la noble y rica cántabra Doña Paterna, con la que no tuvo descendencia.
Y por no alargarme más o cuento que Ordoño, el primero, se casó con Doña Nuña, otra noble cántabra y tuvieron por hijo a Alfonso III, El Magno; que sería a la postre el último rey de Oviedo.

 Más resumido no sé si es posible contarlo; ya veis que mezcla tenían los reyes de Asturias; con los de Léon la cosa iría a mayores. Aquí hay tema para docenas de novelas y películas de todo tipo, pero ésta que os comento: El Reino del Norte comienza con la agonía de Alfonso II, El Casto, y la llamada para reinar a su sobrino Ramiro. Ramiro era por entonces conde en algún lugar de Galicia, probablemente Sarria, defendiendo la frontera de Piedrafita del Cebrero y el río Sil, pues por entonces casi media Galicia estaba poblada por bereberes. Media Galicia, el  Bierzo, y ya no os digo nada zonas como Astorga, León, y de ahí para abajo.
Norteafricanos que por millares y durante docenas de años habían cruzado el Estrecho de Gibraltar y habían invadido Hispania.
Termina el relato con la coronación de Ramiro como rey en Oviedo, ¡pero menudos años le esperaban por delante!
¿Os suena de algo La batalla de Clavijo? ¿Las primeras invasiones vikingas? Pues eso y mucho más ocurrieron en los años del reinado de Ramiro I.
Comprar y leer el libro, gañanes.