sábado, 22 de noviembre de 2014

Hongos de León. Setas de todo tipo en la ciudad.

¿Alguna vez han dado un paseo por el parque o las afueras de su ciudad o pueblo mirando por dónde pisaban? Si es en otoño puede usted encontrar auténticas maravillas tan solo con agacharse de vez en cuando. Les pondré un ejemplo con unas pocas fotos.

La mayor parte de las veces nunca nos fijamos por dónde pisamos cuando caminamos por el parque o a la orilla del río, pero bajo nuestros pies, en el otoño se pueden encontrar auténticas maravillas del reino de los hongos. Y nadie se molestado nunca ni en fotografiarlas, En la foto un par de Rhodophylus.

Unas setas pequeñitas, a las que nadie presta atención y crecen en cualquier rincón donde haya humedad y sombra suficiente. Un ejemplar de Rhodophylus lividus.

Estas otras setitas pueden ser del mismo tipo que las anteriores, se les llama Rhodophylus lividus, o Seta engañosa; tengan mucho cuidado de coger alguna con sus manos: ¡son muy venenosas! Solo acérquese para hacer la foto, yo procuro no tocarlas nunca con las manos.

Unos metros más allá pueden encontrarse con otro grupo de setas del tipo Rhodophylus prunoloides, que son comestibles, pero ¿usted es capaz de distinguirlas de las venenosas? No deje que sus niños las arranquen del suelo; después las manos se llevan a la boca. Las prunoloides, las setas comestibles, son muy raras de encontrar en cambio las venenosas crecen en cualquier rincón.

Pero también pueden encontrar setas auténticamente portentosas. De la primera de las fotos a la última a penas han pasado unos días y miren en que se convirtieron esos honguitos de color caramelo: en un par de monstruos que pesarían un kilo cada uno. Probablemente son setas del tipo Cantharelus cibarius.

¿No les gustan las Clitocybe? Son unas setas muy bonitas y hay docenas de tipos diferentes. Veamos alguno.

Este podría ser un magnífico ejemplar de Clitocybe geotropa. ¿Sorprendido por lo que puede encontrar en el parque más cercano a su casa? Siga mirando.

Estas setas podrían ser del tipo Clitocybe inversa; son raras pero ¡a que son preciosas!

¿Y qué me dice de hermoso ejemplar de Clitocybe rivulosa? Está para llevárselo a la boca, ¿verdad? Ni se le ocurra, podría pasar varios días en la U.V.I. más cercana.

También hay setas pequeñitas, muy difíciles de identificar, en cualquier rincón, debajo de un árbol frutal o un rosal, en cualquier sitio crecen en estas fechas. Esta seta puede ser del tipo Cortinarius.

O esta pequeña Entoloma cetratum, posiblemente sea de ese tipo. Hay setas que no alcanzan los tres centímetros de diámetro pero no dejan de ser bonitas.



Y si levanta la vista podrá ver los hongos parasitarios de los árboles. En este caso podemos ver un Fomes fomentarius, muy típico de los chopos. Aunque también podría ser un Piptoporus betulinus; dejo a los especialistas que decidan que hongo puede ser.

Porque los árboles están preciosos este otoño, ¿verdad? Y también los arbustos. Sigamos mirando al suelo, a ver qué encontramos.

Debajo de cualquier árbol, entre las hierbas, puede usted encontrarse con maravillas como esta: probablemente una Lepista personata o bien una lepista saeva, que son perfectamente comestibles, pero también pueden ser del tipo Lepista glaucucana que es indigerible.

¿Y qué me dicen de esta maravillosa Mycena crocata? Parece una castaña asada.

O estas Mycena pelianthina; parece que le hayan cascado un huevo encima.

Pero es que incluso detrás de cualquier tapia, entre los escombros de una obra, puede usted encontrarse con rarísimas maravillas como esta Peziza succosa. Sus formas son un portento que le abrirán los ojos a los secretos de la naturaleza y la evolución de las especies.

Debajo de los pinos podemos encontrar setas blancas, como la de la foto, que parecen champiñones; podría ser una Suillus placidus, que son muy raras, o también un simple Agaricus campestris; los champiñones salvajes de toda la vida.

En los prados recién segados, a los pocos días de llover, suelen aparecer setas muy interesantes aunque no destaquen por su tamaño. Estas dos podrían ser del tipo Laccaria amethystina.


Y junto a las tapias, sobre madera muerta, podemos encontrarnos corros de brujas, setas venenosas del tipo Inocybe erubescens. No tocar, ya se morirán ellas solas. ¡Son venenosas! Incluso sus esporas son tóxicas.


En solares abandonados podemos encontrar corros e hileras de pequeñas y maravillosas setas. Estas podrían ser, a primera vista, del tipo Tricholoma columbetta.

Pero si encontramos a su mamá y la miramos más de cerca podríamos estar ante una Lepista panaeola. Pero miremos mejor, ¡sin tocar la seta!

Y entonces puede que nos encontremos con una encantadora Lepiota blanca, que es muy rica y podríamos preparar una buena sartén de setas picantes con patatitas. Su nombre científico es muy curioso y por si queréis memorizarlo os lo paso: Leucoagaricus leucothites.
¿Habéis visto lo que se puede encontrar dando un paseo por los jardines o las afueras de vuestra ciudad? No dejéis de llevar una buena cámara de fotos, alguna de las imágenes fueron obtenidas con el teléfono y la calidad de la toma deja mucho que desear.