sábado, 27 de diciembre de 2014

Chateando por el Barrio Humedo de Leon.

Unas de las costumbres más inveteradas de los leoneses, y a la que enseguida se apuntan los visitantes informados de esta ciudad, es ir de chateo por el Barrio Húmedo. ¿Queréis acompañarme?
Comenzaremos el recorrido virtual por uno de mis lugares favoritos: Taberna Casa Benito.
Un sábado sin ir a echar la quiniela, tomar un vermut de barril con aceituna picante, echar un cigarro en el patio, leer el ABC Cultural (es de lo poco que se puede leer hoy día sin que te de un calambre) es un sábado perdido.

Tomar un chato de clarete de León sentado en sus viejos bancos corridos, en vaso de culo gordo, escuchando los números de la lotería nacional o cómo los parroquianos juegan una partida en el Ateneo del Mús, como lo llamaba Francisco Umbral, mientras don Alfredo prepara la pizarra con los partidos que salen en la quiniela del domingo próximo es una de esas pequeñas cosas que hacen una ciudad más habitable.


Este es el ambiente que vivieron mis padres y abuelos y al que os quiero invitar si venís por León. En la Plaza Mayor, no tiene pérdida y ¡no os caigáis por las escalerillas!

Después paseamos por los puestos del mercado tradicional de los sábados en la Plaza Mayor, ¿un poco de queso de Zamora? Pon un kilo. Y buscar unas buenas zapatillas de fieltro en la Casa de los Labradores, que ya empieza a hacer frío por las noches.

Subimos por la calle Matasiete, y al lado, en la calle Ramiro III, tenemos la cestería Velasco para comprar un adorno de navidad que dará sabor tradicional a la decoración navideña de nuestro hogar.


Atravesamos la Plaza de San Martín buscando un sitio donde tomar otro chato, en lugares como La Bicha no entra un alma más; pero hoy no estamos para comer morcilla leonesa. Prosigamos la ruta. Otro que está perdido por la maquinaria telemática, mi amigo Javier, que ni me vio con tanto pulsar en su tablilla. Le voy a regalar una de barro y un punzón de hueso para que sea más rápido a la hora de escribir sus mensajes y enviarlos a los amigos.

Nos vamos al Bar Restaurante El Besugo, ¡seguro que encontramos a algún conocido! Está al fondo de la Calle Carnicerías.



El ambiente en El Besugo es para vivirlo; un pequeño vídeo de prueba. ¡Otro vermú! que Aurora se le seca la garganta de tanto darle a la lengua. Nos encontramos con unos primos segundos míos y ¡media hora para tomar un chato!

A la salida ¡la gran pregunta! ¿Bajamos a La Rúa o nos vamos hacia la catedral?

Nos vamos hacia la catedral. En la calle Cardiles intento entrar a tomar otro chato y comer patatas picantes en El Flechazo pero está lleno hasta atrás. Aurora aprovecha para entrar a comprar en los Embutidos Guerra de Paz, ¿un poco de cecina de potro de Babia? ¿queso de Valdeón? ¿chorizo picante de la montaña?
Otra bolsa más con la que hay que cargar.

Seguimos el recorrido subiendo por la calle Cardiles, giramos a la derecha y ya vemos la catedral más famosa de España por la calle Paloma. ¿Dónde tomamos la espuela?


Nos vamos a la calle La Sal a tomar con tranquilidad el penúltimo chato en uno de esos rincones favoritos a los que tan solo llevas a tus íntimos y cuñados o asociados de fiar: la taberna El Cuervo.

Yo con tres vinos ya salgo espoleado pero ¡como no hacerse la foto con el Ramo Leonés! Otra de esas costumbres tradicionales que identifican rápidamente a los cazurros vayan donde vayan por el ancho mundo adelante.
No le digáis a Pedro que me llevé una de las rosquillas del ramo. Es que la tapa de hoy no me gustaba nada.

Con tres chatos entre pecho y espalda nos vamos felices y contentos cantando villancicos por la calle Las Varillas camino de casa. Bien cargados por dentro y por fuera y deseándoos a todos: Felices Fiestas.
Que tengáis una buena salida y entrada de año y si venís por León ya sabéis por donde podéis pasar una mañana muy entretenida. Y si me veis: ¡saludar, modorros!

Hongos en la ciudad, ¡están por todas partes!

Si yo le digo ¿vamos a buscar hongos? casi seguro que usted pensará en setas, campo, montaña, cosas de ese tipo pero la realidad de los hongos es que están por todas partes; aparecieron hace cientos de millones de años y hay miles y miles de variedades. En España están catalogados más de 20.000 hongos y se calcula que en el mundo puede haber más de un millón de hongos diferentes.
¿Vamos a buscar hongos? No iremos muy lejos, en su propia ciudad, no tiene más que mirar por dónde pisa. Una vieja acera por la que pasa usted a diario puede ser una fantástica colonia de hongos sobre la que usted pasa a diario, sin advertirlo.
Yo les mostraré la ciudad de León, pero en vez de hacer fotos a la catedral y otros edificios emblemáticos miraremos por dónde pisamos.

En cualquier finca o patio, o jardín de barrio puede usted encontrar docenas de setas, ¡setas! de muchos tipos diferentes. Cuando saque el perro a pasear simplemente fíjese en las zonas que él busca para hacer sus deposiciones pues puede encontrar verdaderas maravillas.
Esta seta podría ser del tipo Entoloma.

En los jardincillos de las empresas u organismos públicos, en los colegios que tienen una zona verde, en muchos sitios suelen aparecer en otoño unas colonias de hongos extraordinarias. En este caso son unas setas muy grandes y bonitas, tal vez del tipo Cortinarius varius.
Al día siguiente de hacer la primera de las fotos volví a pasar por el mismo jardincillo pero los gatos del barrio habían desmochado las setas, con lo cual podemos observar bien sus pies y láminas, lo cual ayuda a identificarlas.

Pero unos pasos más allá, bajo un sauce llorón, puedes encontrar un apretujado grupo de setas; probablemente del tipo Clitocybe, que permanecen incólumes.

Y un poco más allá, buscando un rincón soleado, encontramos estas bonitas y pequeñas setas, seguramente del tipo Lepista inversa. También llamada Clitocibe inverso.

Y en una cuneta, bajo unos árboles sin dueño, podemos encontrar el típico Clitocibe de las cunetas o Clitocybe rivulosa.

En una finca donde han dejado crecer la hierba libremente y sin control podemos encontrar largas hileras de una seta de un tamaño ya considerable, mi linterna de bolsillo da una idea. Es la conocida Pie violeta o Lepista personata; muy sabrosa según los entendidos. La primera helada del otoño le dio un encanto especial a la segunda foto, con el sombrero congelado.

Aunque para bonitos estos Lactarius rufus, el lactario rojizo, que crece en un prado que se quemó este verano; al crecer sobre tierra quemada toma esas tonalidades negras. Lo volveremos a buscar el verano próximo, ahora las heladas los están friendo en pocos días.

Bajo los árboles de los jardines y los parques pueden encontrarse en estos días de Navidad pequeñas setas; la mayor parte de ellas suelen ser del tipo Clitocybe.


En las zonas de césped recién cortado o en los prados naturales vemos salir nuevas generaciones de Lepiotas aprovechando el otoño tan caluroso y húmedo que hemos tenido.

Si encontráis un trozo de tierra levantado podréis ver dónde se produce realmente esa maravilla que son las setas: los puntos blancos son hongos. Los micelios crecen bajo tierra y cuando asoman forman las populares setas. Sin hongos no tendríamos hierba ni árboles ni nada.



Y si miráis a los árboles seguramente encontraréis en los troncos hongos de todo tipo con formas de lo más curioso.

En troncos de árbol caídos o cortados, postes de las cercas, madera cortada para construcción abandonada, podemos encontrar auténticos nidos de unos hongos muy especiales: los del tipo Stereum. Los de la foto posiblemente sean unos Stereum hirsutum, el Estéreo peludo. Su color de yema de huevo es muy llamativo.

Volvemos a mirar a lo alto y podemos encontrarnos con que los troncos de viejos árboles y las parras están plagadas de pequeños hongos. Este año fue esplendoroso para los Fomes fomentarius.

Y no dejéis de mirar al suelo, allá por donde pasáis y pisáis. Mirar por los rincones y os llevaréis unas buenas sorpresas.

Si nos fijamos un poco en las viejas tapias a la sombra podemos ver de que manera los hongos y líquenes están colonizando todos los rincones. Consecuencias del Cambio Climático, las tierras de León, tradicionalmente secas, registran mayores niveles de humedad y temperaturas cada año más altas por lo cual los hongos proliferan no solo en campo abierto si no en la misma ciudad. Esta tapia la conozco bien, fue levantada hace 57 años, y hasta hace poco tiempo nunca tuvo ni una pizca de verde. El viejo cemento, los ladrillos, todo, esta siendo colonizado por hongos de todo tipo.

Además, en cualquier trozo de madera vieja podéis encontrar hongos carpóforos, si le dais vuelta se ven rápidamente las microrrizas, esos hilos y manchones blancos, que son los hongos que se están alimentando de esa vieja madera y reciclándola de un modo natural.

Pero, de todos modos, disfrutar de estos primeros días del invierno; las primeras heladas darán a vuestras fotos de setas un toque muy especial y bonito. Y algunas se pueden comer pero mejor haceros antes de una sociedad micológica.