sábado, 1 de agosto de 2015

La obsesion de Ubiña y otros relatos de escalada, de Ricardo Puente

Este fin de semana os recomiendo la lectura de un estupendo libro dedicado al montañismo: La obsesión de Ubiña y otros relatos de ESCALADA, de Ricardo Puente.
Ricardo es doctor en Ciencias Biológicas y son varios ya los libros que tiene publicados pero este en especial me llegó al corazón.

 Son muchos los recuerdos que me vinieron a la cabeza al leer La obsesión de Ubiña, Un malentendido en el rescate, El hombre que temía a los lobos y las dos ascensiones de Natalia. Son relatos que transcurren en unos años y montañas cuando yo también andaba por los mismos lugares y prácticamente no había fin de semana que no tomara la mochila y me largara al monte.


El relato La obsesión de Ubiña me resultó en principio contradictorio pues yo debí padecer algo de obsesión con esa peña; en verano o invierno, con niebla o tronando, el caso era subir a Ubiña, y también conocí a personas muy especiales en esos pueblos de la Babia Baja como el protagonista de este relato; curiosamente mis recuerdos de esa peña van asociados a un perro, un perro que nos acompañó desde Torrebarrio a un grupo de montañeros del grupo universitario de León y al que esto suscribe. Al llevarme a cuatro escaladores por otra vía diferente de la normal a la cima, bastante más difícil, tuvieron que subir encordados y dándole duro al piolet y los crampones, pues el caso es que yo subía solo, con el perro al lado, en cuanto la cosa se puso pindia el perro se empeñó en que no siguiera progresando, por delante de los escaladores, incluso me llegó a morder los pantalones para que desistiera de mi empeño y le tuve que atizar con el piolet para que se fuera y me dejara subir.
En la foto estoy con dos de los universitarios; yo subía así, en chandal y echando un cigarro en las paradas. Ya habría subido una docena de veces antes de esta ocasión que os comento. Al bajar al Ronzón allí estaba el perro, aguardando; me senté a su lado y compartimos pan y chorizo.
Es algo casi mágico lo que tiene la literatura y con este relato de Ricardo disfruté intensamente.

Un malentendido en el rescate es un relato que se desarrolla en las Hoces de Vegacervera cuando la Guardia Civil es solicitada para rescatar a una señora que se ha enriscado en lo alto de una vía de escalada y un número de la Benemérita tiene que subir a por ella y... y a punto están los dos de tener que ser rescatados. Charlando con Ricardo me recordó una anécdota de cierta ocasión que escalábamos juntos y se me quedó atorada una bota en una grieta. No existían por entonces los pies de gato, yo escalaba con unas botas Kamet Profesional, y el caso es que tuve que sujetarme la cuerda con la boca, sacarme el pie de la bota, sacar después la bota a mazazos, volver a ponerme la bota y seguir escalando mientras Ricardo y otros dos que venían detrás se partían el culo de la risa viendo mi actuación circense a más de cien metros sobre el río Torío.
Esta foto es de aquellas fechas y podéis ver las pintas que teníamos saliendo al monte. El sombrero era de labrador y me lo había regalado mi abuelo Manuel El Español.
Una gozada de relato con el picoleto colgado de la peña y que tiene que ser la señora la que...

En el relato titulado El hombre que temía a los lobos Ricardo nos lleva a subir y pasar la noche a Fontún y su pico, que nosotros solíamos llamar Machacao o Pico del Fraile.
Una preciosa historia de un rescate fallido y una noche de vivaqueo en lo alto de la peña mientras los chicos del GREIM dan vueltas y revueltas buscando a los montañeros y quien les encuentra es...un lobo.

Las dos ascensiones de Natalia son a ese piquito que hay tras mío, El Palero. ¿Bonito, verdad? Jorobado de subir lo mires por donde lo mires. Historias de amor, amor a las montañas, amor entre personas, amor a la naturaleza, amor que no sabes de dónde viene y algún día descubres que es lo que hay.

Ricardo Puente, si habéis leído lo que escrito más arriba lo habréis pillado, y yo somos amigos desde chavales. Comenzamos a salir al monte con catorce años, en coches de línea de Fernández, en el tren de La Robla, cargando con todo el material a cuestas y las tiendas de campaña; en aquellos tiempos te dejaban acampar en cualquier sitio y hacíamos dedo para ir de un pueblo a otro.
En fin, muchos y extraordinarios recuerdos leyendo La obsesión de Ubiña y otros relatos de ESCALADA.
Ricardo tiene publicados varios libros, en este enlace podéis conseguir las novelas que tiene con la editorial ALBANEGA
http://www.albanegaeditorial.es/publicaciones/literatura/


Y en este otro enlace los libros dedicados al Camino de Santiago y el arte en nuestra tierra.
http://www.albanegaeditorial.es/publicaciones/libro1/