miércoles, 16 de noviembre de 2016

Museos de Malaga: Museo automovilistico y de la Moda.

Durante unos días del mes de julio pude disfrutar de unos días de vacaciones en Málaga en compañía de mi esposa Aurora, y una de las cosas que más nos llamó la atención y nos llenó de alegría y contenido fue visitar algunos museos de la ciudad. Os invito a conocer algunos de ellos, el primero es el Museo Automovilístico y de la Moda.
https://www.museoautomovilmalaga.com/

Nada más entrar en el museo los visitantes podemos perdernos admirando todo tipo de piezas de los más famosos diseñadores y modistos: Balenciaga, Chanel, Yves Saint Laurent, Lanvin, Dior... Como para perderse en este museo.

En el apartado automovilístico te puedes pasar un par de horas como mínimo admirando autos del principio del siglo XX hasta nuestros días.
https://www.museoautomovilmalaga.com/vehiculos/

Automóviles de la I Guerra Mundial y de los locos años veinte, y también automóviles fuera de gama, tan solo al alcance de magnates supraricos.

También coches con historia propia como este Rolls Roice que fue propiedad de John Lenon.

Un Mercedes deportivo que apareció en algunas películas famosas.

El Aston Martin de James Bond, cuando hacía las películas Sean Connery.

Y también automóviles que circularon por las carreteras pero se salen de todo corsé e imponen respeto incluso viéndoles aparcados.
Mañana os comentaré otros museos malagueños.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Dia Internacional de Las Montañas, Valdeón 2016.

Aquí tenéis el cartel anunciador del Día Internacional de Las Montañas organizado por M de Mampodre, en esta ocasión será en el Valle de Valdeón el segundo fin de semana de diciembre. No os lo perdáis.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

XVI Semana de Montaña y Aventura en Laciana, 2016

Información de la XVI Semana de Montaña y Aventura en Laciana que comienza este próximo lunes en la Casa de Cultura de Villablino.  Estas jornadas están organizadas por el Club Deportivo de Montaña Laciana y constan de cinco interesantes ponencias. 

lunes, 7 de noviembre de 2016

Recuerdos de un viaje a la Republica Socialista de Rumania, año 1986.

Conseguí escanear una pocas diapositivas que guardaba como recuerdo de un viaje que realicé en la Semana Santa del año 1986 a la, por entonces, República Socialista de Rumanía; gobernaba el estado rumano en aquellos días el Conducator Nicolae Ceausescu.
NicolaeCeaucescu

Después de más de treinta años se mezclan buenos y malos recuerdos y en especial lo que me ocurrió con las fotografías, os contaré: Rumanía era por entonces una dictadura comunista y funcionaba el chantaje y la mordida a todas horas y en todas partes. La primera en la frente me la llevé al llegar al aeropuerto de Bucarest y ver cómo me apartaban de mis compañeros de viaje y me mantenían durante más de una hora sin decirme ni mú. Resolví el problema "invitando" a una cajetilla de tabaco americano al guarda de fronteras y de inmediato se me hizo paso franco para entrar en el país. Pero a la salida del país no tuve tanta suerte y se me había terminado el tabaco y casi el dinero con lo cual no tuve manera de "ayudar a cruzar mis cosas por la aduana" y el corrupto de guarda me obligó a pasar los carretes de diapositivas por la máquina de rayos X a sabiendas que me velaría todas las imágenes, tan solo se salvaron las que iban dentro de la cámara. Todavía recuerdo muy bien cómo funcionaba el Socialismo Real o Comunismo de Clase.



Bucarest, la llamada París de los Balcanes, me pareció una ciudad bonita pero desangelada, tenía avenidas impresionantes y edificios llenos de historia y de buen gusto pero me pareció que estaba viviendo de las rentas generadas antes de la Segunda Guerra Mundial; después de aquella época tan solo el mal gusto y la uniformidad aburrida imperaba en la ciudad y los nuevos edificios.

De la capital nos dirigimos en la siguiente jornada a la ciudad de Pitesti; recuerdo el Museo Judetean Arges y lo que nos contaban sobre las revueltas campesinas de principios de siglo, extremadamente cruel y sangrienta fue su represión.

A la mañana siguiente marchamos hacia Los Cárpatos parando en Curtea de Arges para admirar una preciosa iglesia de estilo oriental y tan diferente a las que podemos ver en España. El tiempo aunque frío acompañaba al estar muy soleado y conseguía sobre el medio día levantar la helada.

De allí nos fuimos a pernoctar a Sibiu en un hotel cercano al centro histórico. Un hotel curioso, de estilo soviético, con la milicia armada en la puerta, policía de varios cuerpos en la zona de recepción de turistas y putas y sus chulos por los pasillos y llamando de habitación en habitación como si estuvieran en su casa. No obstante me pareció un ciudad muy bonita y el casco antiguo muy interesante. La gente, que no trabajara en algún cuerpo de seguridad del estado, era generosa a más no poder y realmente encantadora.

La última foto es con mis compañeros de viaje, unos chavales de la Base Ferroviaria de Salamanca; por cierto la foto nos la hizo un chuloputas al que no había manera de echarle de la habitación; no sé si tendrían llave de todas ellas.
No hay más fotos de aquel viaje, de allí partimos hacia Brasov y nos alojamos durante cinco noches en un estupendo hotel de la estación de esquí de Poiana Brasov. Yo iba con la intención de subir alguno de los estupendos picos de la zona pero la climatología no permitió muchas alegrías así que cada día tomaba el autobús y bajaba a la ciudad, una ciudad preciosa.
Hice amistad rápidamente con unos chicos hispanoamericanos que estudiaban en la universidad y me traducían entre el español y el rumano y pasé de guías turísticos y de los chicos de la Securitate que siempre llevábamos pegados al culo. Pude ver un poco mejor cómo funcionaba el país con el señor Ceaucescu, curiosamente una de las cosas que más se quejaba la gente era de que había concedido la ciudadanía rumana a los gitanos, a los que no podían ni ver.
Para mí era llamativo ir a la universidad y encontrarme agentes de la Milicia armados con kalashnikov en cada puerta de cada colegio y a menudo subían en parejas a hacer la ronda por las habitaciones; los internos lo veían normal y corriente pero yo que había estado interno en la Universidad Laboral de Tarragona alucinaba un poquito. Mantenía la boca cerrada o contestaba con cuatro frases en rumano y no sé, tal vez pasaría por ruso al ser tan rubio pero el caso es que no tuve mayor problema.
Buenos recuerdos de Brasov, cuando al año siguiente se produjo la rebelión de los obreros de las fábricas y Ceaucescu mandó al ejército con los tanques las imágenes que daban los noticiarios me llenaron de inquietud. Cuando en el año 1989 se produjo la revolución definitiva y el Conducator terminó como terminó no es que me alegra especialmente pero digamos que ya lo veía venir por cómo veía a la gente en aquellos días de vacaciones en los Cárpatos.
De regreso a Bucarest visitamos lugares muy interesantes como el Castillo de Bran, que fue residencia de la reina María y lo tenían estupendamente conservado. Una vez ya en Bucarest recuerdo con especial agrado el Museo de Historia de Rumanía, una auténtica maravilla que nos permitió conocer la historia del país desde los tiempos anteriores a los romanos hasta nuestros días.
Otros recuerdos se desvanecen, había una especie de grandes almacenes, lo más cutre que te puedas imaginar, en el centro de la capital y mis compañeros de viaje aprovecharon para comprar mantas y otras cosas de recuerdo. Por más que yo andase con cien ojos unos gitanos consiguieron timar a uno de mis compañeros con el timo de la estampita; allí todo funcionaba en aquellos días a base de dólares, moneda que tenías que cambiar a la moneda local y en todas partes te ofrecían un cambio muy superior al que te ofrecía el banco nacional, en cuanto ponías el pie fuera del hotel te asaltaban para que cambiaras tus dólares por sus mortadelos de risa, o como se llamara su moneda, y en cuanto te despistabas te estafaban.
En fin, yo lo pasé bien y mi recuerdo de personas en concreto, como la guía turística, es muy bueno pero entrar a una cafetería a tomar algo, el pan era de centeno o castañas, la cerveza, había dos tipos de cerveza: la mala y la peor, todo en ese plan pero siempre había uno o dos tipos haciendo como que leían el periódico y no te perdían ojo desde que entrabas hasta que te ibas.
Las chicas rumanas, ¡ah! mejor me callo que esto también lo lee mi esposa y no quiero follones a estas alturas. En otra ocasión subiré al blog algunas otras diapositivas de como lo llama Aurora Los viajes de Ladmis Pan.