martes, 9 de agosto de 2016

Unas vacaciones en Malaga, Parte primera.

Unos días de vacaciones en el mes de julio me permitieron conocer en compañía de mi esposa Aurora la bella ciudad de Málaga y en sucesivas entradas os iré comentando mis impresiones a la vez que pongo unas fotos en el blog, confío que os gusten.
Por si les interesa: estuvimos alojados en el hotel Room Mate Lola, excelente. No tanto así el barrio, llamado Soho, que aunque ha cambiado aún le falta bastante para ser turístico. https://room-matehotels.com/es/lola/

Mi impresión apenas dejar la maleta en el hotel fue estupenda; ciudad luminosa, limpia y ordenada, muy cuidada, al menos en su parte histórica. Al ser estas calles peatonales los repartidores de mensajería hacen su trabajo en bicicletas con carrito, también existen los taxistas al modo hindú que llevan a sus clientes de un lugar a otro en los remolques. Sorprendente.

Estamos de vacaciones y la mañana es espléndida, no muy calurosa, así pues, ¿qué mejor que hacer una paradita en nuestro largo caminar para tomar un vermú? Estupendos los de Casa Lola, con sabor a canela. En la calle Granada, no tiene pérdida, siga a los guitarristas, violinistas y acordeonistas y le llevaran con sus tonadas hasta la puerta.


Para comer, ¿qué mejor que la bodega bar El Pimpi? Eso es entrar en Málaga con buen pie y quedar como señores. Regresamos varias veces a este local en días sucesivos tanto para comer como para cenar. Unos pasos más allá está el Teatro Romano, continúan los trabajos de rehabilitación, y en lo alto La Alcazaba.
https://www.elpimpi.com/

Puede que tenga algo de vándalo pues no es normal que me guste y tire tanto la maravillosa Andalucía; tras la comida ¿un té moro? Mejor un café largo y con hielo, gracias. Ciudad milenaria y acogedora que sabe tratar bien a los foráneos.

Tras la siesta de rigor un buen paseo por los muelles para hacer ganas de cenar. Música en la calle y ambiente jovial y acogedor, ¿puede haber algo mejor?

A la caída del sol Aurora no para de mensajear a los familiares y la noria de girar, yo me siento como uno de esos críos subiendo y bajando de dimensión en dimensión ignoradas, ¿será verdad que existen lugares tan bonitos y encantadores como esta ciudad? Nos vamos a cenar y mañana haremos varias visitas; ya os contaré cómo nos fue.